
La sala de estar se vuelve demasiado silenciosa cuando llega el frío de la noche y se instala en el suelo. Puedes subir la temperatura del calefacción central, pero eso hará que las facturas aumenten. O bien, puedes usar un calentador infrarrojo para calentar solo el área que realmente utilizas. Lo importante es elegir la potencia adecuada. Si es demasiado baja, la habitación no estará lo suficientemente cálida. Si es demasiado alta, el calentador seguirá encendiéndose y apagándose constantemente, sin ofrecer un ambiente realmente cálido.
Lo que realmente importa Los calentadores infrarrojos emiten calor de forma directa desde su elemento de calor hacia las personas y las superficies, y no primero al aire. El rendimiento depende del tipo de elemento de calor utilizado, generalmente un tubo de cuarzo o un elemento de fibra de carbono, además de la potencia adecuada para la habitación.
Como regla práctica, comienza con unos 100 vatios por metro cuadrado para una sala de estar típica. Luego, ajusta la potencia según la altura del techo y el nivel de aislamiento de las paredes. Una habitación orientada al sur, con grandes ventanas y aislamiento medio, podría necesitar cerca de 120 vatios por metro cuadrado para compensar la pérdida de calor después del anochecer. Una habitación orientada al norte, con paredes bien aisladas, puede funcionar con 80 vatios por metro cuadrado y seguir siendo cálida.
Busca modelos que ofrezcan múltiples niveles de potencia o emisores de onda corta para un calor rápido, y onda media para un calor más suave y duradero. Así podrás ajustar la temperatura sin excederte.
Por qué este enfoque funciona en la práctica Cuando la potencia del calentador coincide con la orientación de la habitación y su nivel de aislamiento, la habitación deja de sentirse como un lugar frío y se convierte en una extensión natural de la casa. Sentirás calor en cuestión de segundos, no minutos. Con menos zonas frías, podrás sentarte cómodamente junto a la ventana sin tener que abrigarte mucho.
Dado que los calentadores infrarrojos calientan directamente los objetos y las personas, puedes usarlos con temperaturas de aire más bajas y, aun así, sentirte cómodo. Esto ayuda a controlar el consumo de energía. En la práctica, eso significa que la sala de estar se siente acogedora en cuanto te sientas allí: menos espera, menos cambios de temperatura.
Los detalles que marcan la diferencia Los calentadores infrarrojos son fáciles de usar, pero su ubicación también es importante. Mantén el calentador a al menos tres pies de distancia de materiales inflamables, y evita que la luz del calentador ilumine directamente las pantallas de televisión o las superficies reflectantes. Elige un modelo con protección contra vuelcos y un termostato integrado para mantener una temperatura constante.
La mayoría de los circuitos domésticos pueden manejar 15 amperios, por lo que un calentador de 1,500 vatios es el límite práctico para un enchufe normal. Si la habitación necesita más energía, considera usar un circuito dedicado o optar por varios calentadores de menor potencia.
El calor radiante solo calienta lo que está dentro de su rango de acción. En habitaciones con diseño abierto, dos calentadores que cubran diferentes áreas suelen ser mejores que un único calentador de gran tamaño.